Lo siento, pero la idea de 1 millón de dólares no existe

Lo siento, pero la idea de 1 millón de dólares no existe
  • Una idea guardada en tu cabeza no tiene valor. Debes compartirla y ejecutarla para que comience a generar un impacto.
  • Y no esperes alcanzar el éxito con solo tener una idea. Eso no existe. Por el contrario, debes prepararte para recorrer un camino que te confrontará con todo lo que dabas por sentado.
  • Etsy, por ejemplo, para alcanzar el éxito que hoy tiene debió arriesgarse a algo impensable: salirse del internet.

A pesar de los momentos difíciles que todos estamos atravesando en la pandemia causada por el COVID-19, algo que personalmente me motiva es ver la cantidad de nuevos emprendimientos que se están creando.

Yo mismo estoy tratando de proponer algo distinto con Learny Teams. Y así he visto a muchísimas personas que están explorando nuevas ideas.

Y si bien las empresas también se están adaptando (algunas de manera auténtica y otras forzadas por las circunstancias), somos quienes estamos iniciando los que debemos mantener algo muy en claro: nuestras ideas no valen 1 millón de dólares.

Pero no te sientas mal, en realidad el mundo no ha visto (ni creo que vaya a ver) una idea de estas. El famoso escenario en donde a alguien se le ilumina el pensamiento y tiene una idea maravillosa que le hace alcanzar el éxito no existe.

De hecho, cuando experimentas ese momento (más conocido como el efecto Eureka), lo único que has identificado es una posible solución a un problema, y nada más que eso.

Tu idea comienza a ganar valor a medida de que la ejecutas. Y cuando lo haces te das cuenta que la realidad difiere de Hollywood porque tu idea no va a ser suficiente para alcanzar cualquier objetivo que te hayas planteado, sino que deberás estar dispuesto a confrontar hasta lo que dabas por sentado.

¿A qué me refiero? Imagina a Etsy, que si bien no es tan popular en Ecuador, en Estados Unidos es el sitio web preferido para encontrar productos hechos a mano y otras artesanías.

Su modelo de negocio es simple y potente: ofrecen toda la tecnología necesaria para que pequeños artesanos vendan sus productos por internet. Modelo que, además, les significó una salida pública (IPO) muy exitosa en donde levantaron más de $287 millones y fueron valuados por más de $1 billón.

¿Fue la idea de Etsy suficiente para lograrlo? Por supuesto que no. Pero además, si le preguntas a algún experto en marketing cómo se imagina que Etsy construyó su éxito de seguro te hablará de SEO, SEM, publicidad digital, inbound, UX, etc.

Y si bien todas esas estrategias y tácticas seguramente siguen siendo utilizadas en Etsy, lo que realmente catapultó su éxito fue una idea que debió haber confrontado a sus fundadores con sus creencias y conocimientos.

Tal como Danielle Maveal, Brand & Community Hacker de Etsy mencionó alguna vez: Hicimos algo que funciona y que comúnmente es pasado por alto: nos salimos de internet.

Enviaron varios equipos a ferias de artesanías por todo Estados Unidos para conocerse con potenciales vendedores y presentarles la plataforma y los compradores que habían en ella.

Así descubrieron una red de grupos llamados “Stitch ‘n Bitch” conformados por artesanos que daban vida a la comunidad. Entonces escogieron a varios influenciadores de estos grupos y les invitaron a comer para lograr comprender sus motivaciones y qué aspectos del proceso de ventas consideraban más importantes.

Los foros y grupos de Etsy siguen siendo una parte fundamental de su estrategia de crecimiento y posicionamiento, y contribuyeron de una forma invaluable a su crecimiento.

Etsy es el resultado de ejecutar una idea brillante en el momento adecuado. Y esta idea no hubiese tenido valor sin la confianza de sus fundadores y equipos para probar nuevas alternativas de crecimiento.

Nuevas alternativas que se encontraron gracias a la aplicación del Growth Hacking, filosofía que me encanta y de la cual soy un fan adepto. De hecho, tanto la historia de Etsy como la de Tinder o Facebook, que también confiaron en comunidades pequeñas para crecer, se comparten en el libro Hacking Growth de Sean Ellis y Morgan Brown.

Así vamos atravesando esta pandemia, que entre tanta angustia también creó el momento perfecto para que más y más ideas de emprendimientos aparezcan.

Eso sí: las ideas no sirven solas, sino ejecutadas. ¿Estás dispuesto a recorrer el camino?

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